وللمضطر أكل آدمي ميت إذا لم يجد ميتة غيره كما قيده الشيخان في الشرح والروضة لأن حرمة الحي أعظم من حرمة الميت وإستثنى من ذلك ما إذا كان الميت نبياً فإنه لا يجوز الأكل منه جزماً فإن قيل كيف يصح هذا الإستثناء والأنبياء أحياء في قبورهم يصلون كما صحت به الأحاديث أجيب بأنه يتصور ذلك من مضطر وجد ميتة نبي قبل دفنه وأما إذا كان الميت مسلماً والمضطر كافراً فإنه لا يجوز الأكل منه لشرف الإسلام وحيث جوزنا أكل ميتة الآدمي لا يجوز طبخها ولا شيها لما في ذلك من هتك حرمته ويتخير في غيره بين أكله نيئاً وغيره وله قتل مرتد وأكله وقتل حربي ولو صغيراً أو إمرأة وأكله لانهما غير معصومين وانما حرم قتل الصبي الحربي والمرأة الحربية في غير الضرورة لا لحرمتهما بل لحق الغانمين وله قتل الزاني المحصن والمحارب وتارك الصلاة ومن له عليه قصاص وإن لم يأذن الإمام في القتل لأن قتلهم مستحق
بجيرمي على الخطيب كتاب الصيد والذبائح فصل في الأطعمة
Alguien que se sienta compelido puede comer un humano muerto, si no ha encontrado otra carne muerta más que esta, como han estipulado los dos Sheij en Al-sharh y Al-rawda, ya que la prohibición contra los vivos es mayor que la prohibición contra los muertos. La excepción a esto es si el muerto es un profeta, en cuyo caso está estrictamente prohibido comer de él. Si alguien dice: "¿Cómo tiene sentido esta excepción, puesto que los profetas están vivos en sus sepulcros, orando, como afirma el hadiz?", yo respondería: Por el hecho de que esto se entiende por la persona compelida que encuentra la carne muerta de un profeta antes de su entierro. Y si el muerto es un Musulmán, y el que se siente compelido es un káfir [incrédulo], no se permite comer de él, a la luz de la dignidad del Islam. Es más, siempre y cuando hayamos hecho permisible comer la carne muerta de los humanos, no se permite cocinarla ni asarla, ya que esto profanaría su santidad, y se ha de preferir entre comerla cruda y otra cosa.
Se puede matar a un apóstata y comerlo, o matar a un combatiente, incluso un niño o una mujer, y comerlos, ya que los niños y las mujeres no son infalibles; de cierto la prohibición de matar a un niño combatiente o una mujer combatiente, cuando no hay necesidad, no es por la santidad de ellos, sino más bien por las demandas de los que van tras el botín. Y se puede matar a un adúltero casado, a un combatiente, a alguien que abandone la oración, o a cualquier otro por quien se deban tomar represalias, incluso aunque el imam no haya dado permiso para matar, porque los tales merecen ser matados.
Al-Buyairmi, Hashiya Al-Buyairmi ‘ala Al-Játib [el comentario de Al-Buyairmi sobre el Al-Iqna’ de Al-Játib], El libro de la caza y los sacrificios, Capítulo: alimentos